Gambia y Senegal: Tierra de Teranga
Otro viaje como coordinadora, otra aventura. Esta vez un continente diferente al que le tenía muchas ganas: África. Primera vez en esta zona subsahariana de la áfrica negra. Destino: Gambia y Senegal.
Barajas al mediodía, principios de enero, resaca navideña,..encuentro de 8 desconocidos quienes compartiremos viaje 12 días junto. A las pocas horas ya eramos un equipo.
Llegamos con algún contratiempo a Banjul, Gambia, donde las mochilas facturadas no aparecieron esa noche, y ahi empezó el compartir de forma generosa, nuestra ropa, nuestras medicinas, relec,.. para regalarnos cada día el compartir un poco más, el tiempo, las ganas e ilusión por disfrutar de este viaje. Vivimos 8 con 4 mochilas y algo tan sencillo como eso, nos unió muchisimo.
Gambia, conocido como “la sonrisa de África” . Visitamos Banjul, la capital, mercados y su gente.
Pero somos de alma exploradora, así que furgo y a la carretera, cruzamos la frontera. Senegal es conocido como la "Tierra de Teranga" (tierra de hospitalidad). El término teranga, derivado de la lengua wolof, representa una filosofía de vida basada en la hospitalidad incondicional, la acogida sincera, la camaradería, el compartir y el cuidado. Tal cual,..
Visita al poblado bedik de Iwol.
Este sitio no puede dejar indiferente a nadie. Sus más de 500 habitantes peculiares. Gente mayor dependiente de la “cola” (fruto adictivo). La plaza del pueblo con olor a alcohol, las doñas colocadas…
Los niños correteando por las calles, queriendo jugar con nosotros. La parte más humana, su escuela y la casa de salud que se ha hecho con ayuda de voluntarios.
Para acceder más de 45 minutos por un camino empedrado. Y eso lo tienen que hacer cada día para todo.
País Bassari, pura magia. Visitamos Dindefelo, y pasamos el dia bajo la cascada.
Llegamos casi milagrosamente enteros del trekking hasta el recóndito Dande donde además de naturaleza y vistas espectaculares pudimos visitar varios proyectos y escuelas, y disfrutar de la compañia de los más pequeños.
Pais Bassari: Sus colores son maravilla. Su gente enamora. Vivir como ellos viven, andar durante horas, calor, ruidos nocturnos, ducharte con cubos de agua viendo el atardecer y lavarte los dientes con las estrellas de fondo. Demasiado bonito.
Y llegamos hasta Casamance. Según avanza el viaje, te vas dejando llevar por la belleza y singularidad, todo es bonito, todo diferente, todo te hace sentir desde las entrañas, con los ojos bien abiertos y el corazón entregado a esta tierra roja y a su gente.
Poder asistir a una boda tanto celebración de tarde como fiesta por la noche (más nuestra que de ellos, pero fue muy divertido), y a un ritual animista en una isla.
Comprender su manera de vivir y alojarte en sus casa tradicionales.
Demasiado bonito.
Últimos días donde mezclamos los atardeceres, paseos y baños en Cap Skiring con algunas horas en Gambia.
Sus pescadores llegando al puerto. Té de Ivisco. Una población que gana la Copa de África y su gran celebración. Aunque escapando de la celebración, me quemaran el pelo con un soplete.
La tranquilidad de los días de playa, por el bosque sagrado de mujeres.
Por su mercado donde podríamos perdernos y negociar durante horas. Hasta por los baches de la carretera que hacen el camino más real.
Por llegar a Gambia y encontrar aquello que necesitábamos. Su atardecer, la fogata, los tambores al rededor de la ceiba, los bailes autóctonos, la cena compartida cortesía de la comunidad y por el mejor broche de oro que podría haber tenido este viaje.
Nos llevamos un pedacito de África en el corazón y dejamos allí parte del nuestro. Gracias Gambia y Senegal. Qué energía más bonita. Pura magia.
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